50,000 fieles visitan las reliquias del Beato Juan Pablo II

 
  1 de Septiembre de 2011
 

Al caer la tarde del 31 de Agosto los fieles de toda la diócesis tuvieron que esperar por horas y hacer largas filas que casi llegaban a los 4 cuatro kilómetros, para poder ver y tocar por unos instantes las reliquias del Beato Juan Pablo II.

La fila comenzaba por el “Hotel Dorado”, ubicado entre Isidro Fabela y Alfredo del Mazo, seguía por  la avenida principal hasta llegar a la Av. Morelos, daba vuelta al oriente para continuar por Hidalgo, doblaba por el cine teatro del pueblo hasta la esquina del mercado Adolfo López Mateos y regresaba por Hidalgo y Morelos para finalmente poder ingresar a la Catedral.

Ni el cansancio, ni las horas de espera, ni la lluvia que comenzó a caer a eso de las 10:45 p.m. hicieron que las filas se desbaratarán o que se desesperara la gente, movidos por la fe de estar por un momento frente a las reliquias de tan amado santo.

Las filas fueron acortándose conforme avanzaba la noche, después de las 12:30 de la madrugada del 1 de septiembre eran pocas las personas que ingresaban a Catedral, pero los fieles siguieron llegando todavía una hora más, hasta que las autoridades de Catedral cerraron a la 1:30 a.m. para poder recoger, limpiar un poco y descansar del agotar, pero satisfactorio día, donde peregrinaron cerca de 50,000 fieles de toda la Diócesis.

Las puertas de Catedral se abrieron a las 5 de la mañana y desde esa hora se reunieron los fieles para visitar nuevamente las reliquias Beato y rezar laudes con el Señor Obispo, Mons. Juan Martínez García, quien pidió su intercesión para ser fiel en su ministerio Episcopal, de manera especial porque hoy ordenará Presbíteros a 5 Diáconos y abundancia de vocaciones en el Seminario.

Después de la bendición las reliquias partieron inmediatamente a la Diócesis de Tula, y entonces resonaron nuevamente las palabras del papa Juan Pablo II “Me voy pero no me voy, me voy pero no me ausento, pues aunque me voy, de corazón me quedo”. Síguenos bendiciendo desde el cielo, Juan Pablo II.