Sugerencias para la homilía.
Sabemos que muchas veces en nuestra vida nos veremos en la situación de presentar una prueba: si alguien se enferma al acudir con el doctor éste le pedirá que se realice algunos análisis clínicos para determinar con mayor exactitud cuál es su enfermedad; un equipo deportivo al final de la temporada hace un balance por medio del cual conocer cuales son sus aciertos así como sus puntos débiles y así prepararse mejor en vista para el siguiente torneo; una empresa hace de igual manera un inventario de sus bienes, de todo aquello que ha vendido, de lo que tiene en bodega; en la escuela acabamos de pasar los tan temidos exámenes: nos cuestionan para saber qué tanto aprendimos y qué es lo que ignoramos: y en esto se refleja si de verdad hemos aprovechamos el tiempo, si hemos cumplido con nuestras tareas y si estuvimos atentos en las explicaciones de nuestros profesores.
Este domingo el Señor nos invita de nuevo a caminar con él, no podemos quedarnos sentados, no debemos tomar nuestro propio rumbo, es fácil perder nos en el camino y llegar a quién sabe donde…
El evangelio nos pone el ejemplo de la higuera que no dio fruto. Esta planta es muy común en la tierra de nuestro Señor, y como siempre lo hace Jesús aprovechará este momento para darnos una enseñanza ya que esa higuera representa a todo el pueblo de Israel que no ha querido dar fruto, el viñador es el mismo Jesús y el dueño de la viña es nuestro Padre Celestial.
Por lo tanto, la Palabra de Dios nos quiere indicar que la higuera (es decir todos y cada uno de nosotros) es objeto de una solicitud paciente y amorosa de parte de Dios a la cual no siempre correspondemos adecuadamente.
Jesús dejará siempre abierta la puerta a la esperanza. La iglesia, en especial en este tiempo de la Cuaresma, se une a este ruego de Jesús, para aprovechar este tiempo favorable, tiempo de conversión (2 Cor 6,2), a favor de nuestra conversión. Hacer penitencia significa el tener esta visión nueva para penetrar y entender lo que Dios me quiere decir a través de lo que voy viviendo en mi vida (signos de los tiempos), lo que me pasa cada día, para vivir una nueva situación donde Jesús pone fin a nuestro pecado.
Esta parábola nos muestra la paciencia y la misericordia del Padre, que espera que demos frutos de buenas obras.
Hemos de dar al mundo que está rodeado de muchos signos de muerte (guerra, odios, violencia, cultura de la muerte) signos de verdadera conversión hacia el Señor, colaborar con él dando por nuestra parte signos que indiquen su resurrección y su vida nueva en nuestra comunidad y nuestra familia.
No seamos como ese árbol que nunca dio fruto, hagamos un esfuerzo por hacer cosas buenas que para parecernos más a Jesús, estos son algunos ejemplos:
- ser obediente,
- comulgar cada domingo
- confesarme esta cuaresma
- ayudar a los que necesitan algo de mi.
ORACION DE CUARESMA
Jesús, un año más me invitas a recorrer el camino hacia la Pascua.
Soy consciente de que, tal vez, me encuentres con las mismas dudas e
inquietudes que el año pasado.
Jesús. Perdóname, porque muchas veces pretendo orar y siempre encuentro mil excusas.
Sin embargo, tú, Jesús, siempre estás allí, a mi lado;
sales a mi encuentro cuando estoy decaído
y por eso, quiero recuperar las ganas de estar junto a ti.
Jesús, cuando caminas cansado y agotado hacia el Calvario, me haces ver que
la vida es maravillosa, porque igual que tú,
cuando uno se ofrece para llevar la felicidad a los demás,
a los despreciados,
a los que nadie quiere,
a los enfermos;
se da cuenta que a tu lado la vida tiene otro sentido.
Por eso, Jesús, ayúdame:
-para que tu palabra no sobre en mi mochila;
-para que pueda conocerte mejor;
-para que si hago ayuno lo haga sin ruido;
-para que mi caridad florezca con sencillez,
-que mi oración brote como un rato de sol entre las nubes,
y sobre todo, que nunca deje de buscarte.
Jesús ayúdame también, para que este tiempo de cuaresma,
sea un oasis de meditación y de paz;
de pensar en las veces que me he olvidado de ti mientras tú
sufrías y morías por cada uno de nosotros.
Nada más ni nada menos, que por amor.
Jesús, ya sé que quieres que te mire a los ojos y así pueda
Descubrir que merece la alegría seguirte.
Por todo eso, Jesús, ayúdame…
(Tomado de encuentra.com). |