PASTORAL SOCIAL

 

¿QUÉ ES LA PASTORAL SOCIAL?

 

Es la acción de todos los miembros de la Iglesia, para vivir la verdad, la justicia y la caridad, en las relaciones y estructuras de la sociedad, ayudando a que el REINO DE DIOS se haga presente en las realidades sociales.

 

Se llama PASTORAL por ser una de las tareas fundamentales de la misión que CRISTO PASTOR dejó a su Iglesia: llevar el Evangelio a todas partes.

Pastoral viene de “PASTOR”.  Pastor es uno de los trabajos más antiguos de los pueblos que se mantenían de las ovejas y otros ganados. Israel fue un pueblo de pastores según nos cuentan las Sagradas Escrituras. Abraham y Moisés son ejemplos entre muchos otros.

Israel daba el título de “pastor” al rey, al sacerdote y a los otros guías del pueblo, y cuando estos fallaron, entonces comprende que sólo Dios es el único pastor del pueblo (Sal 23)

El pastor realiza una actividad que es pastorear a sus rebaños. Lo cual significa: acompañar, cuidar, conducir, liberar, llevar a donde hay abundantes pastos..., en fin, la figura del pastor siempre está asociada con alguien que vive para estar a favor de su rebaño.

 

Así, Jesús tomando la imagen de esta actividad de pastorear, se llama a sí mismo el BUEN PASTOR, que da la vida por sus ovejas, que las conoce y las guía hacia lugar seguro.

Es precisamente esta imagen  de Jesús, la que inspira a la Iglesia para realizar su actividad de pastoreas al rebaño de Dios. Por eso su labor pastoral es estar al servicio del pueblo de Dios.

La misión de Jesús se hace realidad aquí y ahora con personas concretas que viven realidades diferentes; esto es lo que va dando características especiales a través del tiempo al trabajo pastoral. Es decir, el anuncio de la Buena Nueva del Reino no cambia con el paso del tiempo, el mensaje es el mismo... pero sí cambian los modos de llevarlo a cabo, las maneras de darlo a conocer. A esto es a alo que llamamos PASTORAL.

 

PASTORAL es la actividad que la Iglesia realiza para llevar adelante la misión de Jesús en determinado lugar, época y cultura. En otras palabras, la PASTORAL es:

·      poner el servicio de la evangelización todos los recursos necesarios para que la obra redentora de Jesucristo se actualice en cada época

·      poner en práctica bajo la acción del Espíritu, todas las energías y talentos para llevar a cabo un proyecto histórico de evangelización

 

Es PASTORAL toda acción que realiza orgánicamente la Iglesia y que tiene por objetivo anunciar y conducir (pastorear) a todos los hombres y mujeres a la conversión y a la aceptación de la buena noticia de Jesucristo como el Hijo de Dios encarnado, muerto y resucitado, incorporándoles a la Iglesia, la comunidad de los creyentes.

 

Se le denomina SOCIAL, porque ha de luchar y hacer presentes la verdad, la justicia y la caridad en las relaciones y estructuras sociales. Ahí donde el hombre vive y lucha cada día, ha de llegar el mensaje liberador el Evangelio.

Sin embargo, en muchas personas existe aun la idea de que EVANGELIZAR es sólo la proclamación del mensaje de salvación a través de retiros, cursos bíblicos o de la catequesis, porque probablemente no han tomado en cuenta que, la Iglesia, para poder llevar a cabo la misión que se le encomendó, a través del tiempo, ha venido realizando:

·      la proclamación (anuncio explícito) de la Palabra de Dios

·      el Testimonio de la vida personal y comunitaria

·      la denuncia profética

·      la transformación del mundo ( de las realidades temporales )

·      la celebración de la vida

 

Así pues, la acción pastoral de la Iglesia en los asuntos sociales, no es algo ajeno al mensaje evangelizador, puesto que, la PALABRA ANUNCIADA  en la predicación y CELEBRADA EN LOS SACRAMENTOS, debe ser VIVIDA, ENCARNARSE EN LA VIDA concreta de las personas.

 

La realidad leída con la mirada de fe, se vuelve provocadora y desafiante. Si queremos de verdad cambios no superficiales, sino profundos, debemos asumir, con humildad, pero con decisión los desafíos que la historia pone a nuestro compromiso cristiano.

Nos preguntamos entonces ¿Qué es lo que el Espíritu Santo nos está insinuando para que el Evangelio, que es vida y liberación llegue al corazón de todos los ámbitos de la sociedad? ¿Cómo llevar el Evangelio a la sociedad actual de tal modo que aprendamos nuevas formas de convivencia?

 

El camino propuesto por la Iglesia es la pastoral social.

La P. Social es un ministerio evangelizador. Para llevarlo a cabo, la Iglesia debe ubicarse en el mundo como servidora, renunciando a cualquier pretensión de poder, pues su fuerza está en la fe y la caridad, no en el poder ejercido por medios puramente humanos.

 

LA PASTORAL SOCIAL:

 

·      Es la acción que busca en la historia las posibilidades, los puentes, los puntos de encuentro, que nos permiten acercarnos a ella –tan llena de desequilibrios y contradicciones-, para descubrir el significado salvador de los acontecimientos, de manera que podamos llevar a ellos y a las estructuras que los sostienen, el gran anuncio: “conviértanse y crean en el evangelio” (Mc 1, 15) Este buscar caminos, significa estar siempre en constante apertura a otros muchos hermanos/as que luchan por un mundo mejor y pueden aportarnos su riqueza. También significa que no podemos caminar solos, necesitamos avanzar y dar una respuesta como Iglesia, como comunidad de hermanos que somos.

·      Es ponerse a la escucha atenta del clamor de las víctimas para desde ahí desencadenar las acciones necesarias para que los hombres y las mujeres concretos, que hoy viven deshumanizados, encuentren caminos de liberación. Por eso, necesitamos interesarnos por la dinámica social. Qué está pasando en nuestro mundo, y con un sentido crítico preguntarnos por qué ocurre y cuál sería la voluntad de Dios en cada acontecimiento.

·      Es la acción eclesial planificada y organizada, con el anhelo de que nadie pase necesidad, construyendo así la fraternidad.

·      Es la acción eclesial movida por el  E. Santo para ayudar a vivir la Buena Noticia del Reino y transformar las realidades, de tal manera que hagan posible que el hombre lleve una vida más digna.

·      es el testimonio que como Iglesia mueve los corazones y hace posible sentirse hermanos para hacer realidad el Reino de Dios en medio de nuestro mundo.

·      Es la vivencia de la Buena Nueva del Reino de Dios.

·      Es el servicio a la dignificación de los hombres y mujeres concretos, especialmente aquellos cuyos rostros reflejan ser víctimas de la injusticia, del abandono, de la marginación.

 

Es necesario considerar también, que cuando se habla de que todos somos responsables de la acción pastoral de la Iglesia en lo social, no podemos quedarnos con la idea de que basta dar una limosna o ayuda económica para que otros “hagan las tareas”. Es necesario intervenir en lo social, meter las manos para alcanzar el dolor humano con un espíritu de verdadero servicio, como lo hizo nuestro Maestro del servicio y del amor. Hay que entregar la vida.

Cuando trabajamos en lo social, no lo hacemos como una institución de gobierno, de beneficencia humanitaria o de desarrollo social, buscando obtener algún reconocimiento o prestigio ante los ojos de los demás. Lo hacemos en nombre y por mandato de Cristo y bajo el impulso del Espíritu.

Esta es la expresión que debe reflejar nuestro trabajo en medio del mundo donde existen gran cantidad de organizaciones e iniciativas, que están luchando por la justicia y la paz, que sueñan y se empeñan en crear una humanidad mejor.

 

Como acción pastoral, la evangelización de lo social es un servicio al Reino. Sus signos de verificación son:  que los ciegos vean, que los enfermos sanen, que los condenados por la historia a la muerte, vivan y que los pobres reciban el anuncio de la Buena Noticia: DIOS ESTA DE SU LADO, y por la acción del Espíritu, transforma el corazón de hombres y mujeres dispuestos a hacerse pobres, y con ellos y desde ellos, cambia el rumbo de la historia personal y comunitaria.

La PASTORAL SOCIAL está llamada a EVANGELIZAR HUMANIZANDO.

 

Las acciones de la Pastoral Social son determinantes en orden a la credibilidad en la Iglesia como signos visibles del amor y la solidaridad de Dios con la humanidad. Esta credibilidad, indispensable para la tarea evangelizadora, se logra con el testimonio personal y comunitario del compromiso de la Iglesia con los excluidos y marginados de nuestra sociedad.

 

ACCION CON EL ESTILO DE JESUS

 

Las formas de realización de la acción tienen que ser coherentes con la finalidad última de la Pastoral, tanto en el sentido de los medios empleados como en la forma de realizarla. La acción solidaria  debe tener el sello y el estilo de Jesús: es decir, debe procurar ser expresión de amor y respeto por la persona; debe ser una acción que promueve la dignificación y la participación responsable, activa y organizada del o de los afectados en la solución de sus problema.

 

¿QUIÉNES SON LOS PROTAGONISTAS DE LA PASTORAL SOCIAL?

 

Los pobres, los excluidos, los marginados, los grupos vulnerables (quienes pueden recibir algún daño con mayor facilidad) deben ser los sujetos de la pastoral social. Esto significa que toda acción de la Iglesia, realizada en cualquier ambiente y grupo, debe emprenderse desde ellos y con ellos.

Hay que dar voz a quienes hoy no la tienen. Los pobres, los excluidos, los marginados, están llamados a sentirse comunidad cristiana como en casa. Desde ahí tenemos que emprender la lucha por un mundo más justo y más humano.

 

 

TAREAS DE LA PASTORAL SOCIAL

 

¿Cómo desencadenar procesos?... ¿Cómo evangelizar la sociedad?... ¿Cómo evangelizar humanizando?...

Recordemos que cualquier acción o proceso que se realice o se impulse como presencia evangélica en el mundo debe hacerse:

·      desde los pobres, marginados y excluidos

·      para hacerlos sujetos de la historia

 

Las tareas  propias de la pastoral social implican un trabajo que contiene:

·      objetivos

·      pasos

·      medios

·      actividades a realizar

 

que necesita además:

·      analizar y enfrentar situaciones problemáticas que se viven

·      poner en marcha experiencias alternativas que permitan la transformación personal y comunitaria

·      transformar actitudes personales que hacen difícil la convivencia social

·      humanizar y organizar las políticas públicas que den cauce legal a la atención y exigencias del bien común

 

mediante:

·      el discernimiento evangélico de la realidad, que es el método de la pastoral social

 

De este discernimiento evangélico de la realidad podemos determinar las tareas a realizar.

 

LAS TAREAS DE LA PASTORAL SOCIAL SON:

 

1. Asistencia social. Es ayudar, auxiliar dignificando.

Es la acción destinada a remediar una necesidad inmediata y concreta, se propone asistir a los necesitados en tiempos de emergencia, carestía o discapacidad. La asistencia social es necesaria, Jesucristo la practicó en forma explícita y generosa; dedicó especial cuidado a los enfermos, presos, hambrientos, sedientos, necesitados de vestido. Sin embargo, es necesario evitar el paternalismo y la dependencia, que lejos de liberar, someten a las personas. Asistir dignificando.

 

Muchas situaciones requieren de asistencia social, haciendo de este servicio una urgencia vital, a la que no puede responderse con una “vaga beneficencia”, sino con programas que tengan como criterio principal el desarrollo básico de las personas.

 

2. Promoción humana. Pasar de situaciones menos humanas a situaciones más humanas.

La Promoción Humana  es la dimensión de la P. Social que tiene la tarea de despertar la conciencia social, de quienes están marginados y excluidos de los beneficios sociales, para hacerlos sujetos de su propio desarrollo y liberación.

Debe  fortalecer la capacidad de liderazgo y animar el surgimiento de procesos comunitarios, procurando el fortalecimiento de redes locales y el mejoramiento de la calidad de vida.

Dice el papa Pablo VI: “Es el paso para cada uno y para todos, de condiciones de vida menos humanas a condiciones más humanas”. Ir quitando poco a poco aquello que va desfigurando el rostro de las personas y de las comunidades.

Este puede estar desfigurado por:

-       la carencia de bienes materiales indispensables para vivir con dignidad

-       la carencia moral

-       las estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del poder

-       la explotación de los trabajadores

-       la injusticia en las transacciones

 

La promoción humana de este desarrollo de situaciones menos humanas a situaciones más humanas debe ser integral, abarcar a toda la persona y a todas las personas. Mediante intervenciones educativas y experiencias de organización para resolver necesidades básicas. La educación es la base para un cambio individual y colectivo, que implica la dignificación de las personas y los pueblos.

Esta tarea educativa de la P. Social debemos emprenderla buscando la coordinación y posibilidad de acciones comunes con otros grupos y organizaciones, sin perder los propios valores, con actitud crítica, procurando que se realice por medio de acciones integrales, que abarquen a todos los aspectos de la vida.

 

3. La Acción Social Transformadora. Incidir en el cambio de estructuras

La acción social transformadora tiene por objeto ir cambiando las estructuras del “pecado” que impiden la solidaridad y la justicia para ir construyendo el Reino de Dios en la historia.

Significa: animar a las familias y comunidades, a los pueblos y naciones para que sean dueños de la historia, para que transformen sus ambientes y estructuras, de espacios de injusticia y opresión, en espacios solidarios, justos y participativos en los que sea posible la vida fraterna.

Implica ayudar a las comunidades cristianas para que sean capaces de fomentar una amplia movilización de grupos sociales que tengan como objetivo la superación de la comunidad promoviendo la capacitación, participación y organización de los grupos populares para que lleguen a incidir en un cambio social de las estructuras de pecado que generan las desigualdades sociales.

4. La aceptación fraterna. Rehacer el tejido social

Otra tarea de la pastoral social es la promoción de la aceptación fraterna. En un mundo marcado por la desigualdad, por la diversidad y por las consecuencias de la violencia, como son el odio y el resentimiento, se hace necesario rehabilitar a los sujetos individuales y colectivos para la convivencia fraterna, esto lo hace promoviendo la recomposición del tejido social, el desarrollo humano y comunitario, la mediación de conflictos, resolución evangélica y la transformación de las relaciones, para que se viva la vida fraterna.