
La pastoral profética tiene como tarea "poner a Cristo en el corazón y en los labios de todos los hombres, a través de la predicación, para que puedan salvarse" (SD, "Discurso inaugural", 5, citando Rm 10, 13-18). La palabra kerigma viene del griego keryssein, que significa: proclamar o anunciar. El primer anuncio consiste en anunciar con palabras y hechos las intervenciones salvíficas de Dios en la historia, coronadas por el misterio pascual de la muerte y resurrección de Cristo (Hch 2, 14-39), en orden a suscitar la conversión básica, es decir, el reconocimiento de Cristo como Seńor y la conversión inicial a los valores del Evangelio (CT, 19; DCG, 17).